Se nos fue Juan Lemes, uno de los grandes

| 27 junio, 2014

juan lemesEstaba sentado el la Plazuela (Arrecife). Estaba esperando para la presentación del libro de Benito Cabrera “por el aire” en la sala Saramago, luego tocaba Alexis Lemes, solo, estuvo genial.

Llegué temprano, casi nunca voy a nada porque trabajo de tarde-noche y me lo pierdo todo, pero acabó el curso. Como llegué temprano y me aburría pedí una caña y la contraseña del wi-fi, miré el facebook y lo primero que veo en una publicación de Luis Miguel Azofra es que ha muerto Juan Lemes. No me lo creo y llamo a mi padre que me dice que está con mi hermano Vicente y que se van a Tinajo al velatorio. Luego es cierto, ni pregunto como, ni a que hora, y me quedo en treinta y tres.

Como no hay prisa para nada no cambio mis planes y me voy a lo de Benito que lo menciona y todo. Luego saco a los perros y me voy a también a Tinajo, conozco a los hijos e hijas, a tod@s y es una movida de la que no me puedo estaquear, pensaba yo que era solamente eso. Llego y me encuentro a Ricardo Lemes y a Lolo Lemes y sobre el ataúd un timple de calabaza, el último que hizo, y una foto de Juan y es cuando un torrente de recuerdos me atraviesan. Me veo preguntándole a Juan como se hace un timple, él me dice que es fácil y me enumera las partes que tiene, los aros, los fondos, la tapa, el brazo el puente… Para las partes de adentro, como no alcanzo a verlas ni a entenderlas, él le arranca la tapa a ese timple y me las muestra, las varas armónicas, los baos… Nunca construí un timple pero eso descubrió en mi hermano Vicente su vocación de Luthier.

Hoy él intentaba inútilmente reanimar a Juan para devolverle la vida. Ayer Juan estaba cantando y yo hoy llorando como un niño, como aquel niño que conoció a Juan, un ser increíble que aparte de LUTHIER, construía barcos en la Vegueta, en el corazón de Lanzarote, ponía inyecciones, atendía a partos, construía, siempre de favor, cajones de muertos, arreglaba motores, ideó y construyó de recicle sus máquinas de carpintería, molinos de viento. Veía un palo en el suelo y decía “mide 53 centímetros”. Le cortaba tres a ojo y decía “ahora mide cincuenta” lo comprobaba y estaba exacto. A simple vista era capaz de a cualquier objeto calcularle el negativo, oradarlo en la madera y hacer que encajara perfecto con apenas rectificar. Era además ingenioso, simpático, elocuente y todo un caballero… Él siempre estuvo en paz.

Toñín Corujo

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Categoría: Lanzarote, Luthiers, Noticias, Otras noticias destacadas, Timple tradicional

Comentarios (1)

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  1. Diego Diaz dice:

    No olvidemos los trabajos de reconstrucción de sendas molinas de viento en Tiagua.
    que tiempos aquellos.
    Lanzarote, quien te ha visto y quien te ve.
    Adios amigo, hasta siempre.

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